Encuentro 7. La voz como parte del lugar

Apertura: ¿qué querés que se escuche? (20 minutos)

El tallerista trae al encuentro algunas frases de personas que participaron en ciclos anteriores, leídas sin nombres. Son respuestas a la pregunta: ¿qué querés que sienta quien entre a tu lugar? Se leen en voz alta. Se pregunta: ¿qué les resuena de estas palabras?

Ejercicio: la carta al visitante (50 minutos)

Cada participante escribe una carta breve dirigida a quien va a entrar a su lugar soñado. No tiene que ser larga. Puede empezar así:

Cuando entres acá, quiero que sepas que…
Este lugar existe porque…
Lo que más me importa que veas es…
Cuando salgas de acá, me gustaría que te lleves…

La carta no tiene que estar completa ni perfecta. Es un borrador de lo que se va a decir frente al grabador.

Registro sonoro voluntario (50 minutos)

Con un grabador digital o el micrófono de un teléfono, cada participante que quiera registra su voz respondiendo algunas de estas preguntas:

¿Qué sentiste al imaginar este lugar?
¿Qué te conectó con tus deseos o con personas que querés?
¿Qué querés que sienta quien vea tu historia?
El registro es voluntario. Nadie está obligado a grabar. El tallerista puede grabar él mismo la voz de quien prefiera hablar pero no manejar el dispositivo.

Juego: el locutor de su propio lugar (20 minutos)

Como cierre lúdico, cada participante tiene un minuto para presentar su lugar como si fuera un locutor de radio o un guía turístico. Con entusiasmo, con humor, con orgullo. Bienvenidos al lugar más hermoso del mundo…

Es un ejercicio de distancia y de levedad. Ayuda a que el proceso no se sienta demasiado solemne.

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